Pues sí omparitos, os envío esta carta para aclararos las verdaderas causas de mi fallecimiento ayer y para intentar que esa praxis no vuelva acontecer.
Todo empezó justo cuando terminé la última cena con mi familia, en aquellos momentos todo era felicidad y risas pero pronto me dí cuenta de que se me hacía tarde pues había quedado con "el largo" para dar continuidad a la alegría y perpetuarla en la noche fría de Constantina. Nuestro plan para conseguir el objetivo estaba meditado desde hace semanas sustentado sobre todo en unos carteles que anunciaban una fiesta sin precedentes en el mundo ompare, y así nos dirigimos a la plaza de la concepción para no desaprovechar ni un segundo de felicidad compartida. Al llegar cruzamos la puerta y empecé a observar la situación mientras me pedía mi primer cubata con la tentadora oferta de cubata a 3 euros con la condición de beberse hasta 10 de éstos. Lo de los 10 no iba a ser problema para mí, está claro, pero si que llegué a la conclusión de que en ese lugar por lo pronto se practicaba la usura pues te cobraban lo mismo que cualquier negocio nocturno del mercado constantinense con la diferencia de que el contenido del vaso suponía el primer tiro en la nuca para el Largo y para mí. Y pasaron los minutos mientras llegaba el resto de personal entre ellos los ompares que faltaban y mientras tanto la gente se entretenía dándose 2 besos y sonriendo por doquier, fue ahí cuando me di cuenta del segundo problema de la noche, y ese problema era la hipocresía. Como diría Mou, ¿Poque?, ¿No se poque?, ¿por qué algunos se daban 2 simples besos en la cara cuando en realidad querían un beso con lengua?, y ¿por qué todos sonreían cuando en realidad querían asesinar al prójimo?.
Mientras la gente caía en la usura, yo volví a observar y darme cuenta del mayor de los problemas de la noche, un problemón, que ya por aquel entonces ya no tenía solución. Me dí cuenta que nos habían engañado, que no era una fiesta de diversión sino una cámara de gas sin escapatoria en el que la muerte no la producía precisamente el humo que impedía ver sino que la muerte la producía un ruido ensornecedor que se generaba desde el altar de la iglesia. Intenté avisar a los ompares pero era ya demasiado tarde, ese ruido disparaba balas a diestro y siniestro que alcanzaba todas las partes de nuestro cuerpo y todo ello lo camuflaban con 2 arlequines desnudos para desviar la atención. Efectivamente era la santa inquisición que volvía para derrocar erejes y brujas.
Ainsss la Iglesia, siempre la Iglesia, ayer volvieron a frenar el desarrollo de la razón con ese ruido, ayer volvieron a predicar muy poco con el ejemplo y cuando pedían rectitud ofrecieron los pecados de la carne como siempre ha pasado con los curas, y practicaron la usura y...en ese momento una bala alcanzó mi cerebelo produciéndome una muerte instantánea que recibí con la mejor de mis sonrisas y recordé aquellos años de mi juventud paseando por Venezia, Clavado en un bar, Necesitando respirar, cantando con Paquito, con Loquillo, con Hombres G, contando Secretos, y terminando como termina todo, como terminó mi pesadilla de ayer, con el fín, con el TODO TIENE SU FIN.
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