El inconveniente está, en que el ser humano, es un
animal de costumbres, y su mente está predispuesta para no
aceptar modificaciones que alteren su sentido de concebir las cosas o
situaciones. Con ello, quiero decir, que le representa un arduo trabajo
el cambiar de opinión. Las personas que muestran indiferencia por el resto
de sus semejantes, carecen del amor básico, necesario y esencial, pues éste,
tan solo sería muestra de una relación simbiótica, o de un egoísmo ampliado.
Max Power.
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