(Lo prometido es deuda…más vale tarde que nunca)
En un lugar de la
profunda Andalucía, de cuyo nombre no necesito acordarme, se dio lo que mucho
llaman casualidades, otro prefieren calificarlos como guiños del destino y
otros…cosas que pasan.
Pues hubo y habrá
muchas historias parecidas, pero seguro que todos coincidiréis que ninguna
igual será.
Sin más dilación, me
dispongo a dar mi humilde opinión, ya que la mayoría de ustedes se preguntará
de qué diablos me dispongo a hablar.
Pero antes, dejo este
lenguaje teatral, que ya me estoy empezando a jartar.
Cualquier psicólogo, sociólogo, antropólogo, al ver un grupo
de personas reunidas, se dispondría a buscar entre ellas, quién adopta el papel
de líder, quién es el listo, quién el guapo… Pero en este caso, lo único está
claro que un “(mi) hermano es el alto y el otro (yo) es el guapo y eso ha sido
así siempre y siempre será” #findelacita.
Quizás sea este el gran secreto de estos grandes personajes
conocidos como ‘los ompares de Constantina’. Pues forman un grupo tan dinámico
y con tal nivel de plasticidad que cada miembro ocupa un papel definido por su forma
de ser o, incluso, su situación personal en ese momento.
¿Qué significa esto? Pues que poco importa en qué tienda te
hayas comprado la ropa que lleves, de dónde seas, cuál sea tu color favorito o,
incluso, a qué partido vas a… bueno no, este tema mejor lo dejamos… Seas como
seas, podrás ser tú mismo junto a los ompares y, ¿qué sería de nosotros sino
disfrutáramos de los buenos ratos?
Quizás suene a peloteo, pero nada más lejos de la realidad,
cualquiera que haya tenido la suerte de compartir un rato con dos o tres
ompares, sabrá de lo que hablo. No tardan nada en incluirte en sus bromas y es
que…’ai mai’…’huevón, huevón, huevón…’, serán frases que queden inmediatamente
incluidas en tu vocabulario.
Espera un momento, parece que me ha contratado una agencia
de viajes y estoy escribiendo un artículo que se titula “los ompares de
Constantina, la mejor alternativa para amenizar tus noches en la sierra”… ¡Mierda!
Acabo de darles otra idea de negocio…
Hoy en día, cuando todo el mundo va a su bola, a su rollo,
cuando caminamos más rápido muchas veces de lo que nuestros pies nos permiten y
el mundo se mueve más rápido aún, siempre se agradece poder contar con una isla
inalterable como es la compañía ompare.
No importa los años que pasen, no importa los kilómetros de
distancias que separen, siempre un ‘todos los días sale el sol’ o ‘fiesta
pagana’ te harán recordar a estos grandes personajes. Y siempre, como el amigo
ese que llevas años sin ver, compartiendo una copa y un buen rato, volverás de
nuevo a sentir la seguridad que hay por cosas por las que no pasa el tiempo,
que permanecen inalterables, que pase lo que pase, siempre estarán para
exprimir un poquito la vida y disfrutar de un buen rato.
Gracias por abrir un poco los brazos para hacer sentir al
recién llegado como en casa, gracias por ser como sois, es un placer poder
contar con vosotros.
Os quiere
Asumpta, la Panorámix
1 comentario:
Con el permiso de la escritora, me haré eco de sus palabras: "No importa los años que pasen, no importa los kilómetros de distancias que separen" Yo soy una prueba de eso y os llevo en el corazón.
Un abrazo!
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